El olor a vos, ese olor que ya no recuerdo. Las
flores sin agua no crecen. Quiero olerte, a ver que tan bien hueles. A ver que
tan bien me sostienes, con tus dedos rugosos y suaves al mismo tiempo. No se
que decirte, mi estómago jamás se satisface. Mi vida da vueltas, yo doy
vueltas. El mañana nunca llega, es como un día largo, interminable.
Quiero ver tus ojos brillar, quizás ahí me daré
cuenta que sientes. Sólo lloro para saber si siento, pero no, sólo son gotas
caer con gusto a dolor. Esa angustia, que me agarra cuando pienso en el
infinito, solo desaparece entre tus brazos tibios y suaves.
Si fuera una hoja de papel o capaz un pedazo de
cartón, estas palabras serían más sabias, concretas y a la vez indecisas. Qué
digo.
Acércate, no quieres ser el vecino de mis
brazos? El amante de mi llanto?.. Escucho el agua correr, las mini gotas
salpicando en el asfalto, el agua volviéndose oscura al verla. Enséñame a ver
como vos, a valorar como vos. Tan perfectos tus rasgos, tan perfectas tus células.
Y si, por si acaso te fallo en la misión de flotar
entre los lazos de nuestro encuentro, quiero que sepas que mis intentos no
valieron nada, solo una pizca de mis sueños rotos, o una rebanada de ese lapso
entre realidad y fantasía.
Esta despierta esa sonrisa traviesa, que guardábamos
en el cajón, por si acaso. Sacarla sería inútil, solo la puedo sacar a tu lado,
entre tu piel.
Miremos a las aves volar en dirección
contraria. Corramos por los prados, por el sendero del paraíso. Lleguemos a
nuestro nido, nuestro oasis secreto. Ese lugar adentro de otro más pequeño,
bien lejos de la mirada de cualquiera. Shh no le cuentes a nadie sobre nuestras
sabanas lisas, sobre nuestras formas de hacernos reír. Calla que te van a oír
por allá, donde dicen que todo lo que digo no es verdad.